martes, 21 de febrero de 2012

GOLPE AL BOLSILLO

Presión récord: los impuestos son el 50% en el sector formal

Es el aporte al Fisco que hacen en la Argentina quienes están en blanco y no evaden. La estimación es tanto para sectores empresarios como para los hogares. Se prevé que la tendencia se acentuará.
El chiste es conocido: la estadística es la disciplina por la cual, si una persona comió dos pollos y otra ninguna, la conclusión es que cada una comió un pollo . Con la presión tributaria pasa algo parecido: mientras que la “carga efectiva” -que se mide como el porcentaje de recaudación sobre el PBI-, llega en la Argentina al 34% y es récord , la “presión tributaria legal”, aquella que surge de sumar los impuestos que una firma o individuo que no evade debe pagar para cumplir con el fisco, ya ronda el 50%: está entre 48 y 52% .

Este “ fifty-fifty ” (“cincuenta-cincuenta”) alude tanto a empresas como a los hogares . “Todo hace pensar que esta tendencia a la presión tributaria creciente se acentuará en 2012, un año complejo en materia financiera, en el cual las necesidades de fondos se incrementarán”, explica Nadin Argañaraz, director del Insituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), un centro de estudios especializado en cuentas públicas.
La presión tributaria legal , que afrontan individuos y compañías en el sector formal, es un indicador muy difícil de calcular, porque implica tener en cuenta aspectos de la normativa tributaria vigente en cada jurisdicción para cargas nacionales, provinciales y municipales.
Para determinar cuál es el peso impositivo en el precio final al consumidor de una bebida, por ejemplo, hay que medir la carga tributaria a lo largo del proceso productivo y de comercialización minorista y mayorista. Para el caso de bebidas, en el IARAF calcularon que el 50% del valor agregado generado por ese sector se destina al pago de diferentes tributos . Es decir, de cada 10 pesos que paga el consumidor por una botella, 5 van al Estado, y de ese monto sólo una parte se abona en concepto de IVA. De lo restante, el 27% va a los empresarios y el 22% a los empleados, en concepto de sueldos y honorarios. En el caso del negocio de los alimentos, la carga impositiva total detectada por el IARAF en un trabajo anticipado en exclusiva a Clarín , fue del 41% en 2011 .
La presión del 50% para los que no evaden es un dato que está muy presente en el discurso de los empresarios . En una entrevista con este diario en junio de 2011, Paolo Rocca, el titular del Grupo Techint, seguró que este (el 50%) era el peso de impuestos para su empresa .
Otra forma de analizar el fenómeno es abordándolo del lado de los hogares: cuánto de lo ganan los individuos en blanco va a las arcas públicas, tanto en concepto de impuestos al trabajo como de lo que tributan en cargas directas como el IVA, cuando consumen.
En lo que se refiere a las familias, y con datos de 2011, la carga legal de impuestos para cuatro tramos de ingresos considerados v arió entre el 46,4% y el 50,4% . Según la estimación de los economistas del IARAF, el peso mayor se dio en los ingresos más altos, con lo cual la estructura resultó levemente progresiva. Para un ingreso hogareño de $ 12.828 al mes, como el que se grafica en la infografía de la página 3 , la carga impositiva es de un 46, 7% .
Los ciudadanos que están en blanco deben trabajar cada año hasta entre el 19 de junio y el 3 de julio -dependiendo de su nivel de ingreso- para cumplir con la AFIP”, destaca Argañaraz, del IARAF.
El cálculo que se hace para la presión impositiva de los individuos no se puede sumar con el de alimentos y bebidas, porque hay tributos que se “netean” a lo largo de la cadena , como es el caso de los aportes y cargas patronales, entre otros.
Durante todo el año 2011, el gobierno nacional recaudó 540.000 millones de pesos en concepto de impuestos y recursos de la Seguridad Social ; mientras que se estima que las provincias recolectaron unos $90.000 millones de recursos tributarios propios y los municipios aproximadamente $30.000 millones. Estos valores representan, en conjunto, cerca del 34% del PBI de Argentina . Técnicamente, esta es la “ presión tributaria efectiva ”.
Comparando estas cifras con las de una década atrás, se advierte que, en términos nominales, la recaudación consolidada de los tres niveles de gobierno creció casi un 1.000% . En porcentaje del PBI, el aumento en los últimos diez años fue del 50%: pasó de 22% del producto en el año 2000 al 34 por ciento estimado para 2011. Es el nivel más alto de la historia.

domingo, 19 de febrero de 2012

BLOOPERS CON ANIMNALES

El reclutamiento y el primer viaje con destino a Tel Aviv

19/02/12


Fue una rubia descollante lo primero que vio el piloto Ramón Arce al bajar del Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv el 7 de abril de 1982. Era oficial radarista de la Fuerza Aérea, judía y de Almagro. Tenía treintaypico, le decían Matsie: –Al fin llegan –los recibió–, los estábamos esperando.
El comandante agradeció y quedó a disposición del operativo, junto al resto de la tripulación. Esperó precisiones, mientras lo invitaban con una copa de vino. Era la primera vez que un avión de la línea de bandera aterrizaba en Israel, y hubo banquetes, a pesar de que el objetivo del viaje no era trasladar pasajeros, sino regresar al país con la nave colmada de bombas.
La operación secreta aún no se había formalizado, pero el vuelo AR 1418 inauguraba la saga de viajes confidenciales a Medio Oriente. Pocos días atrás se lo habían comunicado al propio Arce, en aquella época jefe de la línea Boeing. “Las órdenes llegaban al presidente de la compañía, el doctor Juan Carlos Pellegrini, y él hablaba con nosotros. Después había otro hombre, muy educado, el Brigadier Enrique Valenzuela, jefe de la Brigada Aérea del Palomar, que nos puntualizaba la misión. Se nos pidió que iniciáramos contacto con aquellos empleados que estuvieran dispuestos a ayudar.
La aceptación fue total . El equipo de mantenimiento acondicionó los aviones, quitando los asientos del fuselaje. En tiempo récord, las naves estaban listas para salir”, recuerda Arce, 76 años, la voz breve. Se ayuda con una agenda Meridiano del año 1982, bien conservada, donde guarda registro de todo.
A Tel Aviv, le dijeron. “Éramos cuatro pilotos –cuenta Arce–, dos mecánicos de a bordo, un comisario y tres suboficiales del Ejército. Los militares no hablaban con nosotros, pero estaba claro que eran los enlaces con Israel. No te digo que al llegar había una fiesta, pero casi. Estaba esta chica, Matsie, junto a un comité de personas. Luego nos trasladaron a un hotel, mientras que los militares se iban a ocupar de que se cargara el avión. Dormimos pocas horas y a las nueve de la mañana, ya estábamos en la base, listos para volver”.
Ahora, de día, podían ver aquello que la noche había ocultado. El avión de Aerolíneas había quedado estacionado en unos hangares bajo tierra, repletos de aviones, donde terminaban de cargarlo y acondicionarlo para partir. “Cuando subimos –dice Arce– el fuselaje estaba lleno de fierros, pero también había camperas y turbinas de aviones Dagger (la versión israelí del Mirage). Había que esperar a que se abriera una compuerta y la nave salía a una pista vacía. A pesar del exceso de peso, la vuelta fue normal. En Palomar se descargaron los fierros y se despacharon al Sur. La misión ya no se detuvo”.
Efectivamente, la operación adquirió su carácter formal cuando el piloto regresó a Buenos Aires. La agenda de Arce es clave. Pisó suelo argentino el 9 de abril y un día después, en el mismo momento en que salía el segundo vuelo a Israel, fue citado a una reunión con el presidente de Aerolíneas. “Pellegrini me dijo: ‘Muchachos el país los necesita, así que adelante’. Eso venía acompañado, por ejemplo, de que no habría seguros de vuelo ni nada”.
Arce salió de la reunión movilizado. “Yo recuerdo la algarabía de la calle –dice–, la gente en la Plaza, los ánimos patrióticos y mi sensación de amargura porque comenzaba a entender que se venía una guerra”. El frío anunciaba el comienzo de los días crudos. Aquella noche de vísperas de Pascua, al llegar a su casa, el comandante tomó su agenda y anotó: “Sábado de gloria. Sin cobertura de seguro. Deseo de suerte en la tarea”.

Los vuelos secretos para buscar armamento en Israel y Libia

Fin del pacto. Los siete protagonistas de la “Operación Aerolíneas”: Gezio Bresciani, Ramón Arce, Leopoldo Arias, Juan Carlos Ardalla, Jorge Prelooker, Mario Bernard y y Luis Cuniberti.
En plena guerra, un grupo de pilotos civiles de Aerolíneas voló a Medio Oriente para regresar con los aviones repletos de armas. Por primera vez, estos héroes anónimos cuentan en detalle la odisea



Investigación - 19/02/12


En “sigilosa” significa que el equipo de radio debía estar apagado, y también las luces: el avión no podía ser una estela en el cielo, sino un fantasma . Durante el vuelo, además, cuando resultara inevitable entrar en la frecuencia de los radares de control, era conveniente mentir posiciones. Los satélites de la OTAN y los aceitados servicios de inteligencia de casi todo Occidente barrían el Océano Atlántico y para los británicos todo el océano era zona de guerra. Esto quería decir que cualquier elemento sospechoso podía ser interceptado o derribado . Como no eran hombres de la Fuerza Aérea preparados para entrar en combate, la posibilidad de morir en medio de la misión los inquietaba y, por supuesto, representaba una novedad.
Es lógico: iban por las nubes cargados de armas.
Cuando fueron convocados para llevar adelante esta tarea, Gezio Bresciani, Luis Cuniberti, Leopoldo Arias, Ramón Arce, Mario Bernard, Juan Carlos Ardalla y Jorge Prelooker eran los pilotos civiles de la flota Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas . Hombres dichosos en tiempos dorados de la aviación comercial, nacidos con la línea de bandera y apasionados por su trabajo, que consistía en cruzar el mundo trasladando pasajeros y cargas. Pero llegó el 2 de abril de 1982, los militares recuperaron las Islas Malvinas, la Plaza de Mayo se colmó de fervores patrióticos y desde los altos mandos del Edificio Cóndor bajó una orden para que los aviones comerciales –y sus pilotos– se pusieran al servicio del Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas. Hoy, la increíble historia de la “Operación Aerolíneas” , que se mantuvo en secreto durante 30 años, es contada aquí por primera vez y de la mano de sus protagonistas. Es el resultado de una investigación de más de dos meses de trabajo, cotejando datos, buceando en archivos y desgrabando entrevistas.
Los fueron llamando de a uno. Les dijeron que los necesitaban y ellos aceptaron aún sin saber a dónde tenían que ir y qué tenían que hacer. Ahora comienzan a recordarlo: desanudan lentamente un pacto de silencio sellado en 1982 . “Cuando alguien te dice que tu país está en guerra y que podés ayudar de alguna forma no te detenés a pensarlo demasiado. Eso sentimos nosotros: que teníamos que ayudar”, dice Bresciani, 71 años, la mirada franca, el cielo todavía en los ojos. Después los anoticiaron, pero sólo a medias: había que realizar una serie de viajes hacia naciones remotas en busca de armas para el país.
Fueron dos vuelos a Tel Aviv, cuatro a Trípoli y uno a Sudáfrica , que debió ser abortado en pleno trayecto porque al parecer los militares argentinos no cerraron el negocio con el traficante de armas (Diego Palleros, según fuentes consultadas para esta investigación). Los viajes se realizaron entre el 7 de abril y el 9 de junio de 1982 . Todas las operaciones fueron hechas con aviones Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas, tripulados por civiles y acondicionados para volver a tope: desmantelado de asientos , en cada partida, el fuselaje de la nave parecía la garganta seca de un robot.
Confidencial, esa era la palabra. Implicaba que ni esposas ni hijos ni amigos podían saber que se habían convertido en el núcleo de una misión secreta para armar a la Argentina en una guerra que se vislumbraba despareja. Los llamaban a sus casas, les ordenaban que estuvieran a tal hora en Ezeiza y sólo en los minutos previos a la partida comenzaban a soltarles la información con cuentagotas. A veces en el despacho de algún jefe militar. Otras directamente en el avión. En el tercer viaje, por ejemplo, al piloto Luis Cuniberti, que hoy tiene 76 años, lo hicieron despegar y una vez en el aire protagonizó el siguiente diálogo con el oficial de inteligencia que llevaba como enlace: –Bueno, dígame hacia dónde voy.

– A Trípoli.

Las rutas eran Buenos Aires–Recife–Las Palmas (Islas Canarias)–Trípoli o Tel Aviv. Los aviones partían con número indicativo falso , como casi toda la documentación legal presentada. Antes de salir, los pilotos recibían un sobre con viáticos por 40 mil dólares para imprevistos y luego se enfrentaban a una situación inédita. Eran convocados a la oficina de Fuerza Aérea en Ezeiza, donde dos oficiales los esperaban para encomendarles una tarea extra. Jorge Prelooker, comandante del segundo vuelo a Israel, lo cuenta ahora, con cierta gracia, a los 75 años. Recuerda aquella noche, 10 de abril de 1982. Primero le comunicaron el destino, Tel Aviv, y luego ocurrió lo siguiente: “Entro, saludo, me presento y de inmediato uno de ellos, oficial de la Marina, me hace entrega de unos prismáticos enormes. Yo me quedo medio sorprendido, los agarro y pregunto para qué eran. Entonces me dice: ‘Mire, ustedes van a volar por el Océano Atlántico y queremos que se fijen en la medida de lo posible si ven algún tipo de barco de guerra’. Le pregunto cuáles, cómo, y acto seguido este hombre despliega una lámina con las siluetas de los tipos de buques dibujados como en la batalla naval. Nos pareció insólito porque es imposible que uno pueda reconocer el tipo de barco desde tan alto, pero durante la vuelta nos vimos obligados a volar más bajo y vimos buques dejando una estela inmensa en el mar, en rumbo Sur . Naturalmente, al llegar lo reportamos”.
En el aire era momento de callar. “Despegábamos, a los pocos minutos apagábamos todos los equipos y a volar en silencio. Éramos un misil atravesando la oscuridad de los cielos ”, explica Mario Bernard, entrador, a los 82 años. “Quince minutos antes de aterrizar abríamos contacto con la terminal que nos tocara y pedíamos autorización”, agrega. “En Brasil –sigue– se volvía a cargar combustible y nos lanzábamos a cruzar el océano otra vez en silencio. Por supuesto íbamos escuchando las comunicaciones en inglés británico, que ocupaban casi todo el espacio radial en aquella época. El cruce del Atlántico implicaba que pasáramos cerca de la Isla Ascensión, desde donde se aprovisionaba la flota inglesa y desde donde despegaban los Vulcan que después bombardeaban Puerto Argentino”.
La pregunta surge sola: a pesar de los recaudos tomados, los aviones de Aerolíneas eran fácilmente identificables –como los de cualquier compañía área– y los mismos pilotos consideran que en el mundo de la aviación se sabía la operación que estaban efectuando.
¿Por qué entonces no los derribaron? Prelooker arriesga: “Si nos volteaban nos íbamos al fondo del mar y nunca se hubiera podido confirmar que llevábamos armas. Además, hubieran atacados aviones de línea con civiles a bordo, y hubiera desencadenado un escándalo internacional”, especula.
La gran película, sin embargo, los esperaba en los países de destino. Un banquete en Israel por tratarse de la primera vez que un avión de Aerolíneas llegaba a ese país; largas horas en palacios militares o en bases subterráneas en medio del desierto ; cenas de recepción con oficiales del régimen libio; hangares secretos colmados de aviones soviéticos; un teólogo tucumano, especialista en el Corán, que se presentaba como “El doctor Alberto” y era el hombre que gestionaba el armamento con los árabes por su conocimiento del idioma; sobresaltos en mitad de la noche; regalos enviados por Galtieri para Kadafi, que debían ser entregados en mano; y estadías que se prolongaban, mientras el Boeing iba siendo cargado con material de grueso calibre por oficiales del Ejército anfitrión.
“Al llegar a Libia nos daban unos libros de color verde. Después supe que era el libro verde de Kadafi. Estaba en árabe y en inglés. Y nosotros estábamos ahí, en unas habitaciones, mirando televisión y esperando novedades. De vez en cuando aparecía el doctor Alberto, un tipo lenguaraz, que nos decía que la cosa iba bien y se marchaba”, recuerda Leopoldo Arias.
No conocen en detalle lo que trajeron, pero entienden que fue mucho: misiles soviéticos, sobre todo, y minas antitanque y antipersonales , probablemente las mismas que siguen sembradas en los alrededores de Puerto Argentino. “Los misiles soviéticos eran clave –dice Cuniberti– porque son de largo alcance y los aviones ingleses, como sabían que Argentina los tenía, evitaban volar más bajo”.
“Fierros –dice Ramón Arce, hombre diminuto y de voz delgada–, trajimos fierros de todo tipo. Pero nuestro trabajo consistía en pilotear los aviones, trasladar el material, los militares no nos decían nada y nosotros entendíamos que no había que preguntar a menos que estuviera en riesgo la seguridad del vuelo”.
Arce era el jefe del grupo. Estaba a cargo de toda la línea Boeing y, como tal, era quien debía convocar a los pilotos cada vez que surgía un vuelo especial. También organizaba los otros vuelos, no secretos, que consistieron en transportar tropas de conscriptos a Río Gallegos y a Comodoro Rivadavia durante todo el tiempo que duró el conflicto con los ingleses.
Pero Arce fue, sobre todo, quien condujo el primer vuelo de la serie. El 7 de abril de 1982 despegó a rumbo a Tel Aviv en un viaje que no implicó mayores problemas porque todavía, a pesar del vértigo diplomático que comenzaba a dispararse, no había comenzado la guerra directa. Cuando arribaron al aeropuerto internacional Ben Gurion, una comitiva mixta de argentinos e israelíes los recibió con honores. “Al fin llegan –les dijo la representante de Aerolíneas en Israel, una rubia despampanante de Almagro que se hacía llamar Matsie–, los estábamos esperando”. Era la primera vez en la historia de Aerolíneas que un avión de su flota llegaba a Israel. Nadie supo jamás, hasta ahora, que ese avión regresó al país saturado de armas.
El comandante Juan Carlos Ardalla aparece en una de las fotos que ilustran esta serie de notas, acomodando una caja de municiones en el interior del Boeing 707, mientras la nave permanece estacionada en un hangar de Trípoli. Explicará que se hacía para distribuir el peso de una manera correcta y evitar que el avión, en pleno vuelo, se fuera de cola. Ahora tiene 71 años. Es un hombre flaco, espigado y saludable. El tiempo lo convirtió en un estudioso de la guerra. El resto del grupo lo señala como el especialista. “De acuerdo a distintos estudios que aparecieron después de la guerra, estimo que el 30% de las armas que trajimos llegó a las islas. Pero no sabemos qué sucedió con el resto . Nosotros aterrizábamos en Palomar y de inmediato eran despachados a Río Gallegos con la carga”, explica.
La colaboración de Israel con las fuerzas armadas argentinas tenía motivaciones económicas y políticas (Ver Los motivos...
). Pero la presión combinada de Estados Unidos y Gran Bretaña hizo que la entrega de armamentos israelíes al régimen militar argentino perdiera regularidad. A pesar de los intentos de Tel Aviv por mantener a través de terceros el comercio de armamentos, los militares argentinos consideraron que Israel estaba más cerca de Washington y Londres que de Buenos Aires, y se convencieron de la necesidad de buscar proveedores alternativos en Trípoli, que se abastecía vía Moscú .
Según diferentes informes de la época, el 14 de mayo de 1982 la Junta militar resolvió aceptar la colaboración del régimen de Kadafi y envió una misión ultra secreta a Libia para cerrar el acuerdo. Diez días después, el presidente Galtieri y el brigadier Mustafá Muhammad Al Jarrubí, comandante de las Fuerzas Armadas libias, suscribían un acta que calificaba como “bárbara” la “odiosa agresión imperialista británica” y anunciaba el envío de las siguientes armas a Argentina: 15 misiles aire-aire 530 de calorías.


5 misiles aire-aire 530 radares.
20 misiles aire-aire 550.
20 motores de misiles aire-aire 550.
20 misiles Istrella lanzador Kasef.
60 misiles Istrella proyectiles Maksuf 10 morteros de 60 milímetros con accesorios.
10 morteros de 81 milímetros con accesorios.
492 proyectiles de mortero de 60 milímetros.
498 proyectiles de 81 milímetros superexplosivo.
198 proyectiles iluminantes de morteros de 81 milímetros.
1000 bombas iluminantes de 26,5 milímetros.
50 ametralladores calibre 50 milímetros.
49.500 proyectiles calibre 50 milímetros.
4000 minas antitanque.
5000 minas antipersonales.

El 27 de mayo de 1982, Luis Cuniberti despegó desde Ezeiza y se enteró en el aire que debía llegar Trípoli. Iba en busca, sin saberlo, del primero de los cargamentos libios.
Los aviones regresaban con 40 toneladas promedio de material encima, es decir, pasados de peso, obligados a volar más bajo y con riesgo serio de venirse a pique . Volar a menor altura, además, hacía que el consumo de combustible fuera mayor, razón por la cual tuvieron que realizar escalas excepcionales.
Prelooker, Cuniberti y Arias recuerdan paradas en los aeropuertos de Las Palmas, Recife y Río de Janeiro cargados de bombas hasta la trompa y cómo custodiaban la puerta para evitar que nadie ajeno entrara a la nave: eran paradas de alto riesgo, por fortuna anecdóticas, junto a aviones repletos de pasajeros. “Durante el tiempo que duró esta misión –dice el comandante–, nos vimos obligados a no respetar prácticamente ninguna de las convenciones formales ni los códigos de seguridad de la aviación aerocomercial”.
Lo que sí respetaron fue su propio silencio, la orden de no decir ni revelar nada a nadie. Naturalizaron los sucesos vividos y siguieron adelante con su trabajo en los años posteriores a la guerra hasta que se jubilaron en los tempranos ‘90. En todo este tiempo, ley de vida, muchos de los tripulantes que los acompañaron fueron muriendo. Otros que también participaron en la “Operación Aerolíneas”, cuyos nombres se preservan, se alejaron con el secreto a cuestas. El Estado Nacional, en tanto, los reconoció como “veteranos de guerra” y les otorgó diferentes condecoraciones por la misión patriótica cumplida. Pero los hechos siguieron sin ser revelados. Era un hueco en este episodio trágico de la guerra de Malvinas: un espacio vacío que comienza a llenarse ahora.

sábado, 18 de febrero de 2012

En un gesto de unidad, “Camau” Espínola y Fabián Ríos anunciaron que no confrontarán en una interna

CAMAU, FABIAN RIOS: Por fin la torpeza de Ríos parece llego a su fin, se puede observar en la foto de ambos
la postura y prestancia de imagen de uno y otro y a travez de ello saquemos nuestras conclusiones, desde la imagen personal hasta los pensamientos y posturas politicas de uno y otro se observa la superioridad de Camau, sobre un "Gran Perdedor"  que como siempre fue Ríos, cuando gano lo hizo gracias a ir colgado del bolsillo de la presidenta.

Con gran concurrencia, por las expectativas que se generó en la previa, la reunión del Consejo Provincial del Partido Justicialista (PJ) generó ayer fuertes señales internas y externas de unidad.

El primero de esos gestos fue la designación de la intendente de Bella Vista, Nancy Sand, como vicepresidente del PJ; que reemplazó al histórico dirigente Rubén Perié que falleció en agosto de 2011.
Sand es una de las jefas comunales con mejor imagen de gestión, que hace tiempo viene pidiendo más participación para su sector en los órganos de decisión del PJ. Incluso había señalado que pretendía extender su proyecto político a otros territorios y que también analizaba la posibilidad de ser candidata a gobernadora en 2013.
Luego de la apertura formal, que estuvo a cargo del presidente del partido Fabián Ríos, llegó el anuncio del Secretario General del PJ e intendente de la Capital, Carlos “Camau” Espínola.
“Tomado la decisión personal y conjunta con Fabián Ríos que no habrá internas entre nosotros. Vamos trabajar juntos por un proyecto de transformación para Corrientes. Éste no es solamente un mensaje para adentro del partido, sino también para los de afuera que nos quieren dividir”, dijo el jefe comunal que fue largamente festejado por la dirigencia peronista que colmó la sede de la UOCRA.
El anuncio llegó en un contexto de fuertes especulaciones sobre presuntos enfrentamientos entre las facciones de Espínola y Ríos, y posibles fracturas internas que son alimentadas por otros partidos.
“Camau” abrió el encuentro anunciando la determinación que tomaron con Ríos de no enfrentarse en una eventual elección interna para dirimir una candidatura a Gobernador del PJ para el 2013.
“Lo venimos hablando hace tiempo y esta decisión la tomamos entre los dos, respetando también la opinión de otros compañeros. Ante la disputa planteada entre Fabián y yo por la candidatura (a Gobernador) para el 2013, queremos decirles que entre nosotros no habrá internas. Queremos terminar con cuestiones personales y ambiciones sectoriales. Depende de nosotros trabajar por un proyecto serio, común, que incluya a todos los correntinos”, agregó.
Luego de casi tres horas de sesión, en el analizaron diversos problemas sociales y acordaron acciones (ver página 5), Fabián Ríos reforzó el mensaje de unidad de “Camau” Espínola.
“No hay y nunca existió un peronismo de Ríos, otro de Camau, de Galantini o de Pruyas. Hay un solo peronismo que está en una instancia muy superior, que quiere llegar el Gobierno en el 2013 con un proyecto social para cambiarle esta realidad de postergación a la gente”, señaló el diputado nacional y presidente del PJ.
Ríos les dijo a sus “compañeros” que si detienen en disputas internas de candidaturas estarán “atentando contra un proyecto político que nos costó muchos esfuerzos en consolidar, que hoy está en su mejor momento”. Y que estarán “confrontando con la realidad social y las necesidades que la gente necesitan se les mejore”.

miércoles, 15 de febrero de 2012

INFORMACION MUNICIPAL DE SAN ANTONIO - APIPE GRANDE -

Se llevo a cabo el campeonato relámpago de futbol, ayer en la cancha 14 de febrero, con gran éxito, además de ser un día deportivo y fundamentalmente de mucho futbol, por la tarde se llevo a cabo números artísticos con conjuntos folclórico


Campeón: Juventus


Segundo: Villa Olivaris

Tercero: Deportivos Monte Grande

En veteranos:

Salió campeón veteranos de isla Apipe Grande

Sub, campeón equipo San Martin de Ituzaingo

Comienza la escuela de danza municipal nuevamente.


Desde el municipio de San Antonio nos comunican que se realizo nuevamente el convenio con el profesor de danzas folklóricas el señor Osiris Ríos, de la localidad de Ituzaingo, y que vuelve nuevamente a San Antonio y también a Vizcainos, a darse danzas folclóricas a los niños y jóvenes de Apipe., debido al comienzo de la actividad se llevará a cabo una reunión previa con los padres, chicos y jóvenes el próximo sábado a las 9 hs., en la escuela de Viscainos para organizar el comienzo de la actividad, se solicita la presencia de los padres de chicos que ya han bailado con el profesor Osiris y de padres de chicos que estén interesados en iniciarse en el baile folcklorico.
Además el mismo sábado habrá una reunión, en San Antonio de igual contenido es decir tema inicio de la actividad nuevamente, se invita a padres y chicos de la localidad.
Reunión en San Antonio en turismo a las 17hs. del proximo sabado 17 de febrero.