Esposas e hijos, otra clave de los acuartelados
Las familias de prefectos y gendarmes acompañan a sus hombres en la protesta y cuentan el detrás de escena. Sueldos bajos, amores a distancia y el miedo como tema en común.
Familias. Batalla, con su esposa y su pequeña hija, quienes lo
acompañan durante la protesta.
Zoe arranca sonrisas mientras gatea entre los borceguíes de los gendarmes que protestan en las escalinatas del Edificio Centinela. Hasta el uniformado de rostro más rígido se ablanda cuando pasa la beba de poco más de un año y medio. Si Zoe hablara y la dejasen participar en las negociaciones, probablemente todos llegarían a un acuerdo; las fuerzas de seguridad volverían a sus puestos y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner estaría descansando en El Calafate.
Pero a Zoe, por ahora, sólo le preocupa buscar a su padre entre tantos hombres vestidos de la misma manera. Juegan a las escondidas. Ella lo ve y a un suspiro le sigue una aguada carcajada, el sargento primero Ernesto Batalla la agarra de los brazos y la pone sobre el hombro izquierdo.
Batalla es uno de los miles suboficiales que desde el martes mantienen una protesta salarial que carcome los nervios del Gobierno y puso en alerta hasta al Congreso. Además de Zoe, tiene dos hijos más, un nene de siete y una adolescente de quince. “Tengo 23 años de servicio, tengo vocación de servicio, por eso me gusta lo que hago, pero no puedo mantener a mi familia”, se lamenta el centinela que nació en Chaco.
Pero a Zoe, por ahora, sólo le preocupa buscar a su padre entre tantos hombres vestidos de la misma manera. Juegan a las escondidas. Ella lo ve y a un suspiro le sigue una aguada carcajada, el sargento primero Ernesto Batalla la agarra de los brazos y la pone sobre el hombro izquierdo.
Batalla es uno de los miles suboficiales que desde el martes mantienen una protesta salarial que carcome los nervios del Gobierno y puso en alerta hasta al Congreso. Además de Zoe, tiene dos hijos más, un nene de siete y una adolescente de quince. “Tengo 23 años de servicio, tengo vocación de servicio, por eso me gusta lo que hago, pero no puedo mantener a mi familia”, se lamenta el centinela que nació en Chaco.

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