domingo, 1 de septiembre de 2013

Siria vuelve a respirar después de un día conteniendo el aliento

Por TV. Un rebelde sirio y sus hijos escuchan ayer el discurso de Obama, en su casa de Ghouta, Damasco./ REUTERS.
La televisión siria había comenzado a pasar imágenes del clan Al Assad acompañadas de músicas patrióticas. Preparaba a la población para el ataque con misiles que había prometido Estados Unidos. Pero, alrededor de las nueve de la noche, apenas escucharon al presidente Barack Obama decir que por ahora no habrá bombardeos, el clima casi fúnebre que tenía la pantalla regresó enseguida a la colorida programación habitual repleta de panelistas en trajes brillosos y señoras adornadas con joyas que hablan a los gritos. Todo Siria volvió a respirar después de un largo día conteniendo el aliento.

En la mezquita del barrio diplomático de Al Mezzeh, que fue convertida en un verdadero cuartel militar con decenas de soldados acomodados en los jardines y artillería antiaérea en el minarete, también se rompió la tensión. Todos en Damasco estaban convencidos de que antes de la medianoche se iba a lanzar “una lluvia de misiles”. “Están contentos, comenzaron a tirar tiros al aire y se escucha al imán de la mezquita gritando por el parlante Allah u Akbar (Dios es grande)”, escribió un muchacho del barrio en la cuenta de Facebook de un amigo acá en Beirut.



De hecho, apenas unas horas antes una alta fuente del gobierno sirio le había dicho a la agencia AFP: “Esperamos una agresión en cualquier momento y estamos preparados para responder también en cualquier momento”. Y agregó desafiante: “Vamos a defender a nuestro pueblo y nuestra patria con toda la capacidad de la que disponemos”. Nada de eso será necesario por el momento. El impasse por la decisión de Obama de esperar la autorización del Congreso antes de ordenar el ataque, le da ahora más tiempo al régimen de Al Assad para organizar su defensa o, al menos, esconder mejor sus armas.
Todo eso lleva a un juego del gato y el ratón entre las fuerzas gubernamentales sirias y los satélites que están monitoreando cada movimiento desde el cielo. Las lanzaderas de los misiles tierra-aire Scud, de fabricación de la antigua URSS o Norcorea, fueron trasladadas con sus cargas de 11 metros de largo en camiones desde la Brigada 155 hacia las laderas de las montañas de Qalamouni. Estos misiles que tienen un alcance de hasta 300 kilómetros fueron utilizados decenas de veces para castigar las posiciones rebeldes en la ciudad de Homs. “Aparentemente hay apenas unos guardias. Nosotros vamos a intentar entrar ahora al lugar para ver si podemos recuperar algunas armas”, dijo a una agencia internacional el miliciano Amer al Qalamouni, del Ejército Libre Sirio.
Algo parecido informó el comandante Abu Ayham, de la Brigada Ansar al Islam, que está entrando a otro cuartel vacío del barrio de Sahya, en el sur de Damasco. También fue evacuada la Cuarta División Mecanizada, una unidad de elite que está dirigida por Maher al Assad, el hermano de Bashar, y hombre fuerte entre los militares legalistas.



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