Inició la Cuaresma con una misa en la Iglesia Catedral
El arzobispo brindó un mensaje con motivo de la celebración. Se trata de un “tiempo de gracia que nos ofrece la Iglesia para prepararnos a celebrar la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, nuestra Pascua verdadera”, dijo Monseñor.
En el miércoles de ceniza, ayer se dio inicio a la Cuaresma con una Santa misa oficiada por Monseñor Andrés Stanovnik ante sus fieles en la Iglesia Catedral de Corrientes, Nuestra Señora del Rosario, ubicada por 25 de Mayo y Buenos Aires.
La emotiva ceremonia contó con el mensaje litúrgico de Monseñor a los fieles católicos, a quienes invitó a participar de este proceso, y “de un tiempo de gracia que nos ofrece la Iglesia para prepararnos a celebrar la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, nuestra Pascua verdadera”.
En su mensaje, el arzobispo de Corrientesmanifestó, “la Cuaresma como el Adviento son dos tiempos fuertes, en los cuales nos preparamos para los dos acontecimientos más grandes de nuestra fe: la Encarnación y la Pascua. Dios asumió nuestra carne, cargó sobre sí mismo nuestra condición humana pecadora, y con esa cruz a cuestas atravesó el umbral de la muerte, para brindarnos definitivamente la esperanza de la vida, que por nuestra negligencia hemos perdido”.
Consignó que para prepararse en esta etapa de la vida religiosa exige poner “manos a la obra”, es decir, disponerse sinceramente a la acción de la gracia, por la cual Dios quiere obrar un cambio sustancial en nuestra vida. La palabra clave de este tiempo es “conversión”. “Conversión significa cambiar de rumbo y abandonar el camino andado. Estar dispuesto a convertirse, es darse cuenta de que no todo está bien y de que no se puede seguir así. Hoy se nos pide conversión personal, conversión pastoral y misionera, y conversión eclesial. Hasta el Papa Francisco habló de la urgente conversión del papado. Pero, ¿de qué conversión se trata? ¿En qué dirección debemos orientar esa conversión?”, manifestó Monseñor.
Y explicó además que, “la primera conversión del hombre es a Dios, su Creador y Padre. “Vuelvan a mí de todo corazón”, es el llamado apremiante que Dios dirige a cada uno. Pero para que esa ‘vuelta’ a Dios se realice, es indispensable descubrir que él nos ama, nos ama antes de que empecemos el camino de regreso hacia él. Ese amor de Dios es la fuerza de atracción que orienta toda nuestra vida hacia él”.
“Si el hombre no se deja atraer y no se ‘da vuelta’ para ponerse de ‘cara’ hacia Dios, entonces será muy difícil que algún cambio que ensaye, o alguna dinámica que practique para sentirse mejor, le traiga el resultado que anhela. La Palabra de Dios nos indica el camino de regreso a Dios. Sencillamente, la lógica nos dice que es necesario preguntarle a quien nos creó, cómo y qué hay que hacer para vivir bien. Y la fe nos da luz suficiente para escuchar su palabra y para encontrarnos con él. Y descubrir en ese encuentro que es maravilloso el camino de humanización que él nos propone”, remarcó.
“Pero, cuidado, hay que estar atento a los mercaderes que seducen con proyectos que descartan a Dios de la existencia o, a lo sumo, lo toleran como una devoción privada. El Dios de Jesús jamás se manifestó en contra de la libertad, del progreso y de la felicidad del ser humano. Por eso, la primera conversión debe estar orientada hacia el reencuentro con Jesús, suplicando que sea él quien ocupe el lugar central en nuestra vida. Convertirse a Dios es una respuesta que le damos a él, porque Dios nos amó primero (1Jn 4,19)”, agregó Stanovnik en su mensaje.
Asimismo instó a “volver a Dios y acercarnos al prójimo con un corazón nuevo, afianza la unidad y es la mejor defensa contra el mal que nos divide y enfrenta”.
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